Nosotros — Tejar Santa Teresa

Cuando alguien me pregunta qué significa «nosotros» en este sitio, la respuesta es sencilla: somos mi padre y yo.

Él ya no está. Pero todo lo que sé sobre materiales de construcción, sobre distinguir una pieza buena de una mala con solo tocarla, sobre por qué una reforma bien hecha empieza por lo que no se ve — todo eso me lo enseñó él. Esta página es para él.

Lo que mi padre me enseñó

Mi padre trabajó de joven en los chircales artesanales de la región de Norte de Santander, cerca de Cúcuta. Para quien no lo sepa, un chircal es un taller donde se fabrican tejas, ladrillos y baldosas de forma artesanal — con arcilla, con fuego y con las manos. Allí aprendió a hacer baldosas vitrificadas, esas piezas sometidas a temperaturas tan altas que se vuelven casi indestructibles. Aprendió a reconocer la arcilla buena por el color, a saber cuándo el horno había alcanzado la temperatura justa, a entender por qué unos materiales cerámicos duran generaciones y otros se rompen al primer invierno.

Cuando se instaló en España y formó su familia en La Rioja, trajo consigo esa tradición constructiva. No como profesión — nunca montó una empresa ni se hizo albañil. Pero los fines de semana, mientras otros padres veían el fútbol, el mío levantaba tabiques, reparaba tejados y me enseñaba a distinguir una cerámica de calidad de una pieza mediocre.

«¿Para qué pagar a otro lo que puedes hacer tú?» — esa era su filosofía. Y yo crecí con el olor del cemento fresco, el sonido de la llana sobre el tabique y sus manos grandes guiando las mías para colocar una teja recta.

No me hizo profesional. Me hizo algo mejor: alguien que entiende los materiales de construcción desde dentro y que no acepta chapuzas.

Por qué se llama Tejar Santa Teresa

El nombre de este sitio es un homenaje. Tejar Santa Teresa era la fábrica donde mi padre dio sus primeros pasos en el mundo de la cerámica y los materiales de construcción. Una briquetería artesanal, de las que ya casi no quedan, donde cada teja y cada baldosa vitrificada se hacía con un cuidado que hoy parece de otro tiempo.

Elegí ese nombre porque creo en lo que mi padre repetía siempre: toda buena reforma empieza con buenos materiales. Y porque quería que algo de su historia siguiera vivo.

Lo que hacemos hoy

Hoy, Tejar Santa Teresa es una guía independiente sobre reformas del hogar en España. No vendemos materiales, no representamos a ninguna empresa y no cobramos comisiones. Lo que hacemos es compartir lo que sabemos — lo que mi padre me enseñó sobre materiales y lo que yo aprendí a base de errores al reformar nuestra propia casa.

Detrás de cada artículo estoy yo, Víctor, con la ayuda de mi mujer Elena. Escribimos sobre precios reales, sobre qué materiales elegir y por qué, y sobre los errores que cometimos para que ustedes no los repitan.

Si mi padre pudiera ver este sitio, probablemente diría que escribo demasiado y construyo poco. Pero creo que estaría orgulloso de saber que lo que él me enseñó no se quedó solo conmigo.