Recuerdo perfectamente el día que tuve en mis manos el primer presupuesto para nuestra casa en el pueblo. Elena, mi mujer, y yo lo leíamos en la mesa de la cocina y no entendíamos la mitad de las líneas. ¿»Ayudas de albañilería»? ¿»Rozas»? ¿»Partida alzada»? Parecía que estaba escrito en otro idioma.
Les voy a ser sincero: si no tienen muy claro qué incluye una reforma integral (y, sobre todo, qué se queda fuera), van a terminar pagando miles de euros en sorpresas de última hora. Se lo digo por experiencia propia. Cuando compramos nuestra casa de los años 70 aquí en La Rioja, pensamos que con 35.000€ lo haríamos todo. Al final, la factura subió a 62.000€ y yo mismo tuve que poner el suelo y pintar para no seguir sumando.
Saber interpretar lo que les van a hacer en su vivienda es el primer paso para proteger su bolsillo. Por eso, hoy quiero explicarles, de forma clara y sin tecnicismos, qué abarca exactamente este tipo de obra mayor para que ustedes tengan el control total de su proyecto.
¿Qué trabajos incluye una reforma integral?
Una reforma integral significa, básicamente, dejar la vivienda «en los huesos» y volver a construir sus entrañas. No hablamos de pintar y cambiar un par de muebles, sino de renovar por completo la estructura funcional de la casa.
Por norma general, cuando una empresa constructora les entrega un documento detallado, los trabajos que incluye una reforma integral se dividen en las siguientes partidas:
- Demoliciones y desescombros: Es el primer paso brutal. Incluye tirar tabiques, levantar suelos viejos, picar los azulejos del baño y la cocina, y arrancar puertas y ventanas. Muy importante: esto debe incluir también el transporte de todos esos escombros a un vertedero autorizado y el pago de las tasas correspondientes.
- Albañilería: Una vez que la casa está vacía, toca levantar. Aquí entran los nuevos tabiques (ya sean de ladrillo o pladur), los falsos techos, el lucido de las paredes para quitar el gotelé y las famosas «ayudas de albañilería». (Esto último es cuando el albañil tiene que tapar los agujeros o «rozas» que han hecho el fontanero o el electricista para pasar sus tubos).
- Fontanería y calefacción: Si su casa tiene más de 30 años, las tuberías antiguas serán de plomo o hierro galvanizado. Una reforma integral exige cambiar toda la red de tuberías de agua fría y caliente, los desagües, y la preinstalación para los radiadores o el suelo radiante.
- Electricidad: Este es un punto crítico. Tienen que poner un cuadro eléctrico nuevo que cumpla con el REBT (Reglamento Electrotécnico para Baja Tensión), cambiar todo el cableado, y colocar enchufes e interruptores nuevos. Las casas antiguas no estaban pensadas para tener enchufados a la vez la vitrocerámica, el horno, el microondas y el aire acondicionado.
- Revestimientos y pavimentos: Se refiere a la instalación de los nuevos suelos (suelo laminado, tarima, gres porcelánico) y a los alicatados, que es colocar los nuevos azulejos en paredes de baños y cocinas.
- Carpintería exterior e interior: Incluye cambiar las ventanas (poner unas buenas ventanas de PVC con rotura de puente térmico es la mejor inversión que pueden hacer) y colocar las puertas nuevas de paso en el interior de la casa, así como la puerta principal blindada o acorazada.
- Pintura: El toque final. La preparación de las paredes (lijado, emplastecido) y las manos de pintura necesarias para que todo quede impecable.
¿Qué NO suele incluir? (mobiliario, electrodomésticos)
Aquí es donde vienen los grandes malentendidos. Muchas personas creen que «integral» significa que el contratista les va a entregar la llave de una casa lista para entrar a vivir con una cerveza fría en la nevera. Error.
Existen muchos elementos que se quedan fuera del presupuesto estándar y que ustedes deben prever para no quedarse sin blanca a mitad de camino.
- Mobiliario de cocina: Generalmente, el albañil les deja los azulejos puestos y las tomas de agua y luz listas, pero los muebles de cocina se compran y montan con una empresa especializada.
- Electrodomésticos y sanitarios premium: Los hornos, campanas, frigoríficos, y muchas veces incluso las mamparas de ducha de diseño, van por cuenta del propietario.
- Decoración y lámparas: El electricista les va a dejar un cable colgando del techo con una bombilla de obra. Las lámparas, focos y apliques bonitos los tienen que comprar y colocar ustedes.
- Climatización avanzada y domótica: A menos que lo pidan expresamente, los aparatos de aire acondicionado, los sistemas de aerotermia o los motores para persianas inteligentes no vienen en un presupuesto base.
- Licencias y permisos de obra: Las tasas que hay que pagar al Ayuntamiento (licencia de obra mayor, ocupación de vía pública para los contenedores) las suele pagar directamente el propietario, aunque el arquitecto o el reformista les ayude a tramitarlas.
La realidad de las obras: No soy profesional, pero después de 18 meses tragando polvo, aprendí a golpes lo que son los «vicios ocultos». Cuando picamos el baño de nuestra casa, descubrimos que la bajante general (la tubería principal de desagüe) estaba podrida. Cambiarla no estaba en el presupuesto y sumó un buen pico. Lo mismo nos pasó al abrir un falso techo: las vigas de madera necesitaban un tratamiento urgente contra la carcoma. Mi gran consejo: si van a hacer una reforma integral, reserven siempre un 15% o 20% del dinero total solo para imprevistos. Les aseguro que los van a necesitar.
¿Reforma integral o reforma parcial?
Llegados a este punto, puede que ustedes se pregunten si realmente necesitan meterse en semejante lío o si con un «lavado de cara» es suficiente.
La respuesta depende de dos factores principales: la edad de las instalaciones y el objetivo que tengan con la vivienda.
Si la casa o el piso tiene más de 30 o 40 años (como era mi caso), no tiene sentido cambiar los suelos o poner unos muebles de cocina muy caros si las tuberías que van por detrás están a punto de reventar. En ese escenario, una reforma integral es obligatoria por pura seguridad. Si solo quieren actualizar la estética de una vivienda que ya tiene instalaciones modernas (menos de 15 años), una reforma parcial (cambiar suelos, pintar, renovar baños sin tocar fontanería general) es más que suficiente.
A la hora de estructurar sus ideas, les recomiendo que aprendan cómo pedir un presupuesto de reforma paso a paso. No vale con decir «quiero arreglar la casa», hay que ser metódico para que las constructoras puedan competir en igualdad de condiciones.
Y por supuesto, la gran pregunta que todos nos hacemos es sobre el dinero. Según datos de GETECO (plataforma de presupuestos de construcción) actualizados a 2026, acondicionar al completo una vivienda de 100m² con calidades básicas cuesta entre 40.000€ y 60.000€, mientras que con calidades altas puede superar los 80.000€. Si quieren desglosar estos números al detalle y entender por qué bailan tanto las cifras, he preparado un análisis completo sobre cuánto cuesta una reforma integral hoy en día.
Saber exactamente qué incluye una reforma integral no solo les dará tranquilidad mental, sino que les permitirá negociar con autoridad frente a cualquier contratista. Entiendan cada línea de su presupuesto, pregunten todo lo que no entiendan y, sobre todo, no den nada por sentado.
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